miércoles, 22 de abril de 2009

Jack


Abrió los ojos y vio el techo. Blanco, liso, con una lámpara de forma esférica colgando en medio. Era fin de año y estaba ilusionado. Iban a hacer una fiesta en casa y Jack quería que viniese un invitado muy especial. Se giró y vio entre las colchas el pelo de ella. La miró de más cerca y vio que estaba sumida en el más profundo de sus sueños. La besó en la frente y salió de la cama descalzo. El suelo estaba frío y heló a Jack al pisarlo. Cogió el pantalón negro de encima de la mesa y se lo puso intentando no hacer mucho ruido, saltó sobre un pie para subirlos hasta la cadera. Se le caían, casi toda la ropa que compraba le venía grande. Era alto pero delgado y nunca entendió por qué las fábricas de ropa ensanchaban cuando alargaban algo. Como si ser alto quisiera decir que tienes unas piernas tan anchas como un jugador de rugby.
En eso pensaba mientras buscaba el cinturón. Se le escurrió de la mano y se estrelló contra el suelo haciendo que el ruido metálico retumbara en toda la casa. Ella se estremeció en la cama y Jack se quedó muy quieto, tratando de que el ruido no continuara. Ella no se despertó y solo ladró algo entre sueños. Rió entre dientes al escucharla. Buscó la camiseta de manga larga verde lima por toda la habitación, dando con ella debajo de la cama. “Maldita desordenada” pensó mientras la estiraba y la ponía a lavar. Se puso la primera que vio sin pensarlo y volvió a besarle en la frente cuando salió de la habitación con las zapatillas desabrochadas. Se tropezó con los cordones mientras intentaba llegar hasta la cafetera y pensó que eso era algo más típico de ella que de él.
Sonó el teléfono desde la habitación y a Jack se le escapó un grito ahogado. Corrió aún con los cordones desatados hasta ella y al llegar a la puerta le vio hablando por teléfono.
-Sí espera, que estaba en el salón. Jack, es una chica.
El sonido tenso que ella puso a la palabra “chica” incomodó a Jack. Cogió el teléfono y vio como ella salía de la cama y se iba a la ducha sin decirle nada. A él no le gustó esa reacción.
-Dime.
-Jack, no sé si funcionará, lleva unos días muy raros, ¿eh?
Él suspiró.
-Creo que por nuestra culpa. Intenta invitarle y si ves que no quiere tampoco le fuerces mucho. Bajo presión actúa peor. Pero bueno, si no quieres no lo hagas.
Ella rió.
-Sabes que lo haré o que lo intentaré. Pero me debes un favor.
-Claro.
Colgó y fue hacia la ducha. Vio su sombra en la cortina y el estruendo de la radio ensordeció su voz al llamarla. Decidió desvestirse, se quitó la camisera, el molesto cinturón y el pantalón negro cayó hasta el suelo. Las zapatillas aún no abrochadas fueron los siguiente. Calcetín, el otro calcetín, ella canturreaba la letra, él ríe mientras se quita los calzoncillos. Vuelve a mirar la sombra de ella en la cortina mientras la coge de un extremo de ella y tira. La ve desnuda cayéndole el agua por todos los poros de sus piel, con el pelo mojado y esos ojos oscuros mirándole sin mediar palabra. Se metió en la ducha y ella le dijo que qué hacía. Él la besó en los labios y ella abrió la boca. Las lenguas se tocaron y se retorcieron, mientras las manos de Jack recorrían el cuerpo de ella, y las de ella el cuerpo de él.
Para Jack no había mejor despertar.



(palmeras porque sí)

2 comentarios:

Gittana dijo...

Pienso lo mismo que Jack... es el mejor despertar que alguien te puede ofrecer!!!!

kayako saeki dijo...

Te espero.........

Jack solo tiene el presente y lo saborea kon lokura..... Me enkanta!

besos