lunes, 23 de febrero de 2009

Rebeca


Estaba organizando los discos que empezaban por “T” cuando notó que alguien intentaba entrar y no podía.
-Tira con más fuerza, que es vieja y le cuesta un poco.
Sonó a movimiento brusco cuando entró.
-Eh... hola.
-Buenas, ¿Te puedo ayudar en algo?
Levantó la vista de los viejos disccos y encontró allí al camarero del bar Olimpya. Le miró de arriba a abajo; estaba rojo y no miraba a la cara de Rebeca. Chaqueta roja con vaqueros tal vez demasiado anchos para su cuerpo. Tenía las manos en los bolsillos.
-Anda, hola, ¿Qué haces aquí?
-Eh... bueno, nada. Hoy no trabajaba y tenía que ir al banco. Y bueno, fui a tomar un café al bar y trajé el cd que te dije que te dejaría, por si llegaba a tiempo y bueno, te lo he traido.
Rebeca arqueó las cejas pero le encantó que hubiese ido a verla.
-Vaya, pues muchas gracias.
Él sonrió y le tendió el cd. Se le notaba nervioso y movía los pies hacia los lados al ritmo de la canción que sonaba. Rebeca cogió el cd y lo dejó en la mesa sin apenas mirarlo. Ahora quería saber algo de él.
-Oye, ¿Cómo te llamas?
Él abrió mucho los ojos y soltó un amago de risa.
-David. Me llamo David. Es verdad, nunca nos habíamos presentado.
-Sí y eso que llevo viéndote desde que empezaste a trabajar en el bar. Yo soy Rebeca.
Él se acercó tenso y le tendió la mano con rigidez. No se le iba el rojo de la cara, ella estaba disfrutando de la situación; le parecía de lo más curiosa. Y adoraba las cosas curiosas. Le dio la mano y él se puso a mirar por la tienda.
-Vaya, tienes muchísimos vinilos aquí.
-Es una tienda de vinilos, chico.
Él enrojeció, a Rebeca le gustaba cuando se ponía rojo. Cogió un par de ellos y los miró. Al final, escojió un par de ellos y fue a la caja a comprarlos. Ella le miró mientras pagaba.
-Toma.
-Uy, pero si solo has cobrado uno.
-El otro te lo regalo.
-Gracias.
-Oye, ¿te gustaría quedar a tomar algo?
Él enrojeció.
-No conozco ningún sitio por aquí. Pero... vamos, que no veo que haya ningún problema.
-Del sitio ya me encargo yo.
Rebeca apuntó el número de teléfono del camarero en un papel y le acompañó a la puerta de la tienda. Vio como se alejaba hacia la derecha a paso rápido, con el frío que hacía no apetecía nada estar por la calle. Oyó pasos a la izquierda y giró la cabeza.
-¿Cómo va, guapa?
Allí estaba Jack, un amigo suyo que no vivía en la ciudad. Había venido para una exposición que se iba a montar con sus fotos en una galería cerca de la tienda. Aún no estaba montada, venía a hablar con el dueño y a concretar fechas.
-Pues como siempre. Pasa que hace un frío que pela aquí fuera.




1 comentario:

Maria. dijo...

Y qué pasa con el Jack?! DIOS! No me dejes así! XDDDDDDDD

Xiqueta, tus textos son geniales. Me recuerda, sinó, a un capítulo de alguna serie típica americana. Rollo Friends, Como conocí a vuestra madre... Me encanta. Me encantas.

Mi estómago está mejorcete. Te hace un café mañana? A él sí.

T'estime.