jueves, 29 de enero de 2009

She scream so loud !!!!!



Y nada importó, porque ya era tarde, para él y para ella. Ya no había vuelta atrás; ella lloraba y él se iba de fiesta. Ella se acordaba y él la olvidaba. No tiene ni idea de cuanto sufrió, de cuanto dio ni de cuanto no recibió.
De pequeña, soñó con que él sería un príncipe rubio y de ojos claros que le daría todo lo que ella le pidiese; cuando creció se dio cuenta de que le gustaban los morenos de ojos oscuros y cambió al caballero. Tuvo varias desilusiones hasta que lo conoció a él. Le vio como el único que lo salvaría de su soledad; le entendía, le quería, la mimaba y la acompañaba.
Al menos durante los primeros meses; un día le dio una mala contestación que a ella no le gustó nada. Pero se lo perdonó, porque era él; su caballero de bonita mirada. Él era alto, fuerte, con pelo largo, ojos de color miel y piel morena. Las chicas se morían por él; eso a ella le asustaba, creía que se lo quitarían.Al menos al principio.
Un día le propuso vivir juntos; ella creía que moría de la emoción. Pasó un mes y pasó. Ella había llegado tarde, muy tarde, había atasco y no paraba de llover. Odiaba esos días lluviosos porque el tiempo gris le daba jaqueca. Llegó a casa, él había estado allí con algunos amigos bebiendo, jugando a esa estúpida consola y pasándolo bien. Ella venía de trabajar. Cansada se acercó a darle un beso y él la apartó y le gritó. Le dijo que quién se creía que era para llegar a esas horas, que había estado solo en casa y que sabía cuanto lo odiaba. Ella no estaba de humor para discusiones estúpidas creadas por unas cuantas cervezas de más; solo le miró y le dijo que se iba a duchar. Eso a él le dolió, y la cogió del brazo. Ella le dijo que le hacía daño y él le contestó que se lo merecía por tratarle como una mierda. Tuvo las marcas de su mano durante más de una semana.
Él le juro que se arrepentía y que no volvería a pasar. Pero mentía. El estar sin trabajo le torturaba y se pasaba todo el día bebiendo mientras ella trabajaba en una jodida cafetería durante 8 (ó más) horas diarias e incluso daba clases a adolescentes en su tiempo libre. Él nunca se lo agredeció, de hecho siempre la culpó por desatenderle. Las broncas crecieron, se hicieron mensuales, luego semanales y luego diarias. A él se le escapaba la mano. Le gritaba, la insultaba, le ponía en el mismo lugar que a una cucaracha. Así pasaron dos años.
Un dia, llegó a las dos de la madrguda, día duro en la cafetería; era sábado. Ella como una idiota había vuelto corriendo para que él no se enfadara. Esa rata le atrapaba, le asustaba y pensaba que él la necesitaba. Por eso no se había marchado; pero ese día rebentó. Al llegar a casa estaba él; en calzoncillos, con una docena de cervezas vacías alrededor del sofá mienteas jugaba a la consola. Cuando entró le montó al escena típica, y ella aguantó como siempre. La abofeteó y la tiró al suelo. Ella no aguantó más. Le chilló todo lo que tenia guardado durante esos dos años. Le dijo que era un fracasado, un borracho, un cobarde, que no valía para nada. Eso a él se le clavó como un puñal en el alma. Le gritó cosas que ella no entendía. Ella sonrió. Se levantó y cogió la estúpida consola (aún encendida) y la tiró al suelo con toda la rabia del mundo. El aparato se expandió en mil trocitos. A la rata le hirvió la sangre. Corrió a por ella, pero ella era más rápida. Subió las escaleras con él detrás insultándole. Al llegar al cuarto no logró cerrar antes que él. Se asustó cuando abrió la puerta de un golpe y gritó cuando la cogió del pelo y la arrastró hasta la cama. Pensó que iba a morir. Él la empezó a golpear, ella había dejado de sentir el dolor; solo quería que se acabara. Tanteó con la mano derecha en la mesita de noche, cogió la lampara de lava que él le había regalado y mientras él le decía que estaba vacía y le escupía; se la estrelló en la cabeza. Cayó una cantidad inimaginable de liquido azul y los pegotes de lava seca cayeron por toda cama y se quedaron pegados. Él cayó rendido sobre ella. Ella sonrió, por fin silencio.
Le sangraba la cabeza y no respiraba; pero por primera vez en años no le tenía miedo. Lo apartó y lo dejó tirado en la cama. Cogió el tabaco de él de la mesita, estaba manchada de sangre la cabeza, salió de la habitación y se sentó en las escaleras. Empezó a llorar y a gritar, el llanto paso a carcajada. La rata estaba muerta, no le iba a hacer daño nunca más.


Up the stairs
Behind the door
She was sitting there crying
She smashed all the glasses on the mirror
Which was shattered all across the room?

She screamed so loud
In case she was laughing
And now there's no more reason for her to cry
It was so late
It was 4 a.m.

I know, I know, I know, I know
He will never hurt you again
I know, I know, I know, I know
He will never hurt you again



(el dibujirri es mío)




1 comentario:

Maria. dijo...

Ohhh Eme...
Qué bonito...

Sabes? Yo también te sigo desde ahora, así que, escribe mucho-mucho!

Te quiero, perla! T'estime!